domingo, 5 de julio de 2009

COGITO ERGO SUM





Pienso, luego existo. Esta frase Cartesiana siempre me ha dado para reflexionar,

Aunque estoy en desacuerdo con dicha idea “cogito ergo sum” plantea una concepción abstracta de la existencia y la trascendencia en sí, supeditando la realidad a un nivel egocéntrico en donde mi existencia se basa en que YO individuo tengo conciencia de ella, nada más y nada menos. Y qué sucede cuando el individuo deja de pensar? Pues deja de existir, ya que la mera existencia esta basada en un estado transitorio de reconocimiento de nosotros mismos como entes y el reconocimiento de todo lo demás en función de nuestra misma presencia. Es decir, todo lo existente depende de una sola cualidad, la capacidad de un ser humano de pensar, ergo lo demás deja de existir a consecuencia de la caducidad de dicha cualidad. Es entonces que te planteas 2 cuestiones lógicas.

Partiendo únicamente del concepto de que la existencia en su calidad abstracta es el fenómeno de reconocernos como seres existentes

¿Es la “conciencia de existir” un estado transitorio otorgado por la arquitectura molecular peculiar del ser humano? Si esto fuera así “Pienso luego éxito” debería cambiar a “Existo luego pienso” y es que bajo este razonamiento, la trascendencia como la conocemos hoy queda totalmente DescartADA y la misma existencia queda acotada a la integridad de nuestra arquitectura.

Planteada la situación anterior y que evidentemente sea la existencia un mero concepto creado por el humano como herramienta de subsistencia, podemos explicar entonces la necesidad de antagonizar por salud mental dicha lógica. Claro, si pensamos en que una de las ideas más potentes de la filosofía humana y en general de todo el quehacer de nuestra especie es la idea de trascendencia, aquella noción de que todo lo que hagamos hoy tendrá consecuencias eternas nos otorga un sostén social que permite el normal desarrollo de la especie cobijando a todos aquellos a los que su debilidad física o mental no se los permita de manera intrínseca.

La debilidad humana y lo frágil de su estabilidad mental requieren un sistema que le dé sentido a nuestras vidas, un Dios, leyes, castigos, lo que sea que nos sirva para contener a los impulsivos, a los fuertes, a los dominantes y que permitan a los débiles gozar de la vida sin cuestionarse la dolorosa verdad de que la vida es azarosa y que no tenemos más propósito real que el de una existencia con fecha de caducidad.

A partir de estas conclusiones podríamos entender las ideas de Nietzsche sin tildarlo necesariamente de fascista, pero ese es otro tema del cuál hablaré en el próximo post.

martes, 26 de mayo de 2009

La ducha de Chuk Norris

Sin duda alguna hay cosas cotidianas totalmente intrascendentes que se merecen un espacio en nuestras reflexiones, sobretodo si las condiciones son óptimas para escribirlas y compartirlas con aquellos lectores que aprecian el cagarse de risa de las cosas más nimias que te puedan suceder.

Para varios no es desconocido que me he cambiado de casa, y bueno, con todo lo que significa reordenar y mudarte, pero lo mejor es acoplarse a aquellos nuevos elementos que van a ser parte de tu cotidianidad desde el momento en que llegas a tu casa hasta la eternidad (lease con voz de gravedad y solemnidad)

Es así como procederé a relatar la historia de la "Ducha Maligna" ahora por toda la familia conocida como, "La Ducha de Chuck Norris"

Como cada día, despierto radiante como una lechuguita hidropónica a las 6 am para comenzar mi alegre jornada, luego de haber dormido con cuea una hora y tener los músculos medio agarrotados. Entonces saco la ropa del ropero y me voy saltarin cual gacela a darme la ducha del día. Preparado y ya en cueros entro a esa duchita ansiada que básicamente es lo mejor del día (hasta que veo a Oscar y puedo hacerle bulling) cuando abro la llave y de pronto mi cara adormilada, de esas caritas que se ponen cuando estas estítico (constipado pa los compañeros -.-) se transforma en cara de tremendo dolor... Conchasumaaaaadre!!! grito impotente y mi madre me pregunta con voz muy tranquila; ¿te sale el agüita mal hijo? y yo pienso... miren la preguntita.

Le digo: vieja weon, bájale al calefont plis que me estoy quemando
Vieja: Ya le bajé hijo cómo te sale ahora
el hijo: (con cara de pico) mamá esta wea tiene dos opciones: frío del orto y cuecete vivo.

Entonces decido en un alarde de jovial inteligencia (entiendase que fue una idea totalmente estúpida) terminar de ducharme en lo que se demora en pasar de frío del orto a cuecete vivo =D

es aquí cuando me dije: Roberto, esté será un buen día jijijijijijij
lo cierto es que puedo decir con total seguridad que he perdido la sensibilidad del pezón izquierdo gracias a mi amada ducha... "la ducha de Chuk Norris"


(la fofo me la tomaron cuando me duchaba, con una cámara indiscreta, que falta de respeto!! )

miércoles, 11 de marzo de 2009

¿Será mejor?

"Es mejor desear lo que no tienes a tener lo que no deseas"

¿Cuán cierta es esta aseveración? me he preguntado estos tres últimos días.
Aveces renunciamos a aquello que deseamos en pos de tener algo al menos a lo que aferrarnos en un mundo que cada vez más se compone de incertidumbres y erráticos rumbos, de conformismos y de un frenesí por encontrar el equilibrio entre "obtener" lo que anhelamos y "obetenerlo" rápido. Los solitarios como yo, talvez lo sentimos de manera más intensa y sufrimos por seguir aquella convicción en la que concluimos que es mejor no tener nada antes de resignarse a tener aquello que realmente no te satisface al nivel que lo haría "lo otro". Somos soberbios, soñadores, idealistas y presuntuosos, abnegados al punto de la necia terquedad. Pero la ilusión de sentir el calor abrasador de la plena realización del deseo provoca que cualquier otro rumbo que tomemos se vea insípido y cínico. Despues de todo es mejor desear lo que no tienes que tener lo que no deseas.


PS: La frase se la escuché a danny Crane de Justicia Ciega, un rechoncho y exitoso abogado, petulante y narcicista de una serie de medio pelo del FOX, pero la frase da para reflexionar acerca de la conducta autocomplaciente que por estos días pulula por nuestra sociedad.