martes, 13 de noviembre de 2007

MARTES 13

No es un misterio que ayer fue Martes 13, tampoco lo es que este día es considerado de mala suerte, o que se le atribuyen atrocidades del azar. Pero puede alguien explicarme ¿por qué mierda creemos tamaña estupidez?

Haciendo gala de mi “holgado” horario (en lo cual ya me he vuelto un maldito experto) me puse a navegar por internet buscando algún dato más o menos cuerdo que me guiara sobre este “enigma” del martes 13. Encontré varios datos interesantirijillos y alguno que otro bastante ridículo, y al final mi conclusión ha sido que el Martes 13 es una bola de mierda ensartada en un palo.

Tenemos que el origen de esta superstición se encuentra en la cultura nórdica y hay una leyenda.

Se cuenta que a un banquete en el Valhalla fueron invitados doce dioses. Loki, (Dios de la guerra y el mal), llegó sin invitación con lo cual el número de los presentes llegó a 13. Al tratar de expulsar a Loki se produjo una pelea en donde Balder, el favorito de las deidades, encontró la muerte.

Esta es una de las primeras referencias escritas sobre la creencia de la mala suerte del día Martes 13, más propiamente del número 13. Luego se extendió hacia el sur por Europa y para la llegada de la era cristiana era una popular creencia en el Mediterráneo. Pero la cultura cristiana lejos de sepultar esta superstición le dio bríos, ya que en la última cena, donde todos (a base de fuerza) sabemos lo que pasó, eran 13 los asistentes. Desde entonces existe la creencia de que no hay que hacer una cena con 13 personas (que idiotez). Incluso en 1978 la revista británica "Gentlemen's Magazine" cito una estadística según la cual, como promedio, una de cada trece personas reunidas en una habitación moriría antes de un año. Y es que si esto no les parece realmente una tontería del tamaño del culo de la kathy Orellana, no sé con qué convencerlos.

Pero sigamos. El 13 se encuentra señalado en varias creencias. Como ejemplo ya tenemos la última cena donde 13 eran los comensales, pero también lo encontramos en la Cábala, que enumera a 13 espíritus malignos y en el Apocalipsis, su capítulo 13 corresponde al anticristo y a la bestia. Nuevamente pura mierda.

En la cultura anglosajona es el Viernes 13 el día maligno (rememorando el día en que cristo murió en la cruz) pero en la latina es el Martes. Marte en la mitología romana representaba al Dios de la guerra y el mal, por ende al unir a martes y 13 quedaría literalmente “la zorra”. Hemos llegado a tal extremo que se ha generado una fobia que se llama Trezidavomartifobia o Triscaidecafobia.

What the fuck?!!!! Tenemos una puta fobia al día Martes 13, o sea no contentos con lo ridículo de la situación agregamos este elemento para aderezar la ensalada que hemos creado, haciéndolo (si es posible) más patético aún. En resumidas cuentas no hay razón lógica, medianamente sustentable, para creer que si salimos de viaje el día Martes 13 moriremos. O que si nuestro hijo nace el día 13 tendrá corta vida o la cantidad enorme de estupideces que se han generado en torno a esta popular creencia. Mi consejo es que en los sucesivos martes 13 despierten, desayunen, follen, cenen, viajen, y hagan todo lo que se les ocurra en el orden y la cantidad (de preferencia aplicado a “follen”) que deseen.

Buena suerte ¬¬ y buenas noches.

PD: No fue ayer Martes 13 cuando los parlamentarios de Concertación y Oposición unieron las manos junto a la presidenta para firmar el acuerdo sobre calidad en educación? Mierda, sabía que nos habían metido el dedo en la boca ¬¬

lunes, 5 de noviembre de 2007

Igualdad o Equidad

En esta oportunidad hablaré sobre un tema que está siendo muy discutido en nuestra sociedad y es la base de lo que yo considero una “injusta e ignorante cruzada sexista”.

Es que el tema de la igualdad entre mujeres y hombres me parece que, lejos de tener un efecto emancipador, está dirigiendo sus energías en un camino ilógico, la búsqueda de la igualdad en el significado literal del concepto. Es aquí donde comienzan los problemas.

Como sociedad nos preocupamos de conseguir la igualdad entre una mujer y un hombre y nos olvidamos de que por naturaleza NO SOMOS IGUALES. El ser humano está divido en dos sexos que lejos de ser idénticos son muy diferentes, pero no solo somos diferentes, sino complementarios. En diversas características propias de cada sexo podemos sostener la idea de que somos diferentes y complementarios, ya sean características tan evidentes como nuestros órganos sexuales, o la tan sutil marca que llamamos personalidad, y es que los hombres y las mujeres nos relacionamos, actuamos y pensamos de manera muy diferente. Somos hormonalmente y cerebralmente muy distintos y lo lógico sería potenciar nuestras habilidades acorde a nuestras características, por el contrario, la moda de hoy es igualar la mujer al hombre, y es que no nos engañemos, en este mundo no es el hombre el que desea alcanzar una “femineidad social” (termino inventado, no se molesten en corroborarlo) sino que es la mujer, lamentablemente, la que cada día quiere parecerse más al hombre. Y es que nuestras compañeras creen que al emular conductas masculinas, o cumpliendo roles masculinos podrán alcanzar lo que en el fondo desean; “equidad” y la tan ansiada igualdad no necesariamente lleva a la equidad y esta última es por la que debemos luchar.

Hoy en día vivimos en una sociedad que se edificó en cimientos históricos de discriminación al sexo femenino, en donde podemos ver algunos fenómenos reales como la menor remuneración recibida por una mujer frente a un hombre teniendo el mismo rango profesional y desempeñando el mismo cargo, este hecho más común de lo que imaginamos o queremos reconocer atenta directamente contra el propósito de equidad social. Es así como no solo en lo laboral, sino en las políticas de salud, en el área provisional, en el sistema de pensiones, en fin, en todo el sistema que nos sustenta como sociedad, encontramos abismales injusticias dirigidas al género femenino. ¿Cómo lograr entonces la equidad? La respuesta tiene que ver con reformas políticas serias y sustentables, y para ello necesitamos un poder ejecutivo centrado en dichas reformas y un congreso que esté concientizado a apoyar dicho plan. En Chile tenemos hoy a la que podría ser la mayor promesa y la mayor desilusión como presidenta. La señora Michelle Bachelet lejos de edificar la equidad a base de políticas públicas bien dirigidas se contenta con enarbolar con convencimiento la bandera feminista, tratando de ejercer a la fuerza una presión sexista justificada en la victimización del sexo femenino. Es así como nuestra presidenta ha logrado hincharme los huevos con conceptos inservibles como la famosa paridad que ha establecido en su gobierno. Les pregunto ahora, cuánto durará la paridad de Michelle? Pues esta muy claro, hasta que dure Michelle, es que nadie puede pretender ejercer por fuerza lo que se debe ganar a base de esfuerzo. Mientras no tengamos una política del ejecutivo capaz de reformar de manera consistente la sociedad actual, todos los esfuerzos basados en la esperanza que dio nuestra presidenta se irán al tacho de la basura. No basta señora Michelle, con poner a la fuerza una regla de paridad en el gabinete, no basta con llorar al hombro de Chile hablando de femicidio político, no basta señora Michelle con sus acciones populistas y livianas para lograr lo que prometió a la mujer y al hombre chileno. Cuando Michelle Bachelet se baje del carro de la igualdad y comience la marcha en el de la equidad podremos decir que su mandato no ha sido un fracaso. Mientras, nuestra presidenta sigue siendo a mi juicio una de los principales entorpecedores del posicionamiento justo de la mujer chilena en la sociedad. No es necesario transformar a la mujer en un varón, debemos aprender (y sobretodo ellas) a vivir en equidad, respetando las diferencias fundamentales de nuestros géneros.

Dedicado a Mar.