miércoles, 18 de junio de 2008

Crónica de una muerte anunciada

En la sociedad actual la educación se concibe como un derecho inalienable a todos los sujetos que componen el estado, sin embargo, la realidad nos dice lo contrario.
El acceso y la calidad hoy no estan aseguradas a ningún individuo por su simple condición de humano, tampoco se asegura a aquellos poseedores de un don intelectual sobresaliente. Hoy el indicador al momento de establecer el acceso a la educación y su calidad es el poder adquisitivo de los individuos. La educación hoy se ha convertido en un bien de consumo, una herramienta de desarrollo que tiene una tarifa establecida por su calidad y las divisas que proyecte.

En qué punto de la historia nuestro país ha transformado la educación en un bien transable?
Remontemonos a la dictadura de Augusto Pinochet, particularmente a la promulgación de la hoy tan conocida Ley Orgánica Constitucional de la Educación. Las palabras contenidas en ese papel son poseedoras del "poder" que ha logrado transmutar nuestra educación, nuestro DERECHO inalienable, en un privilegio de clases, haciendo retroceder a Chile de forma sustancial. Hemos conseguido, mediante abúlica obediencia a la ley, romper el pilar fundamental de la equidad social, liberando a nuestro Estado de la responsabilidad de educar a sus hijos. Hemos contribuido a la perversión de nuestra sociedad con una actitud pasiva y sometida a la voluntad de aquellos que han encontrado en la educación un nicho espectacular y prolífero para sus negocios.

Como estudiantes, nos dejamos obnubilar por el sistema, pasando de víctimas a cómplices y victimarios.
Observo con angustia como en la facultad de medicina de la Universidad de la Frontera vamos creciendo y transformandonos paulatinamente en los engranajes DISPUESTOS a mantener funcionando esta maquinaria que representa nuestra sentencia a vivir en una sociedad donde la característica prima es la inequidad.

Si debemos evaluar la LOCE y sus logros, si consideramos el espíritu que impulsó esta ley, nos daremos cuenta que su logro más exitoso es el de someter la voluntad de miles de estudiantes a pagar por su derecho y a pagar más aún si desea acceder a mayor calidad.

Pinochet, Guzmán y su equipo lograron poner grilletes a los poseedores de la iniciativa, de la fuerza, han logrado transformarnos a nosotros los jóvenes en esos bobos autómatas que caminan cada mes a las cajas a pagar su derecho a estudiar.

Los mismos que exudamos vitalidad bajo las luces del carrete nocturno, los mismos que desplegamos genialidad en las aulas de esta universidad, tenemos miedo de decir basta, de ponerle el pié a esta máquina abasalladora.

Porque a la hora de levantarse y luchar de verdad o sentarse a estudiar nuestra próxima evaluación. ¡Jóvenes! nos pesan las caderas.