Para todos es conocido lo desagradable que me resulta Temuco, por ser sucia, hedionda, gris, fría, llena de humo y basura, de barro y agua.
Pero debo admitir que si hay algo que me gusta son los cerezos, esta ciudad en particular tiene muchos cerezos, que en esta época están floridos y me hacen soñar, en mi trayecto al terminal, que estoy en kyoto, la ciudad de los 1000 jardines.
No sé, los cerezos en flor siempre me hacen transportarme a otros lugares, lugares donde estuve, lugares con los que sueño, épocas en las que mi dedicación era otra.
Por eso quiero dedicarles un espacio en este blog, y en particular al cerezo al cual le tomé la foto, llegando a la Plaza Teodoro Schmidt en la intersección de Caupolicán con Portales.
Pienso, luego existo. Esta frase Cartesiana siempre me ha dado para reflexionar,
Aunque estoy en desacuerdo con dicha idea “cogito ergo sum” plantea una concepción abstracta de la existencia y la trascendencia en sí, supeditando la realidad a un nivel egocéntrico en donde mi existencia se basa en que YO individuo tengo conciencia de ella, nada más y nada menos. Y qué sucede cuando el individuo deja de pensar? Pues deja de existir, ya que la mera existencia esta basada en un estado transitorio de reconocimiento de nosotros mismos como entes y el reconocimiento de todo lo demás en función de nuestra misma presencia. Es decir, todo lo existente depende de una sola cualidad, la capacidad de un ser humano de pensar, ergo lo demás deja de existir a consecuencia de la caducidad de dicha cualidad. Es entonces que te planteas 2 cuestiones lógicas.
Partiendo únicamente del concepto de que la existencia en su calidad abstracta es el fenómeno de reconocernos como seres existentes
¿Es la “conciencia de existir” un estado transitorio otorgado por la arquitectura molecular peculiar del ser humano? Si esto fuera así “Pienso luego éxito” debería cambiar a “Existo luego pienso” y es que bajo este razonamiento, la trascendencia como la conocemos hoy queda totalmente DescartADA y la misma existencia queda acotada a la integridad de nuestra arquitectura.
Planteada la situación anterior y que evidentemente sea la existencia un mero concepto creado por el humano como herramienta de subsistencia, podemos explicar entonces la necesidad de antagonizar por salud mental dicha lógica. Claro, si pensamos en que una de las ideas más potentes de la filosofía humana y en general de todo el quehacer de nuestra especie es la idea de trascendencia, aquella noción de que todo lo que hagamos hoy tendrá consecuencias eternas nos otorga un sostén social que permite el normal desarrollo de la especie cobijando a todos aquellos a los que su debilidad física o mental no se los permita de manera intrínseca.
La debilidad humana y lo frágil de su estabilidad mental requieren un sistema que le dé sentido a nuestras vidas, un Dios, leyes, castigos, lo que sea que nos sirva para contener a los impulsivos, a los fuertes, a los dominantes y que permitan a los débiles gozar de la vida sin cuestionarse la dolorosa verdad de que la vida es azarosa y que no tenemos más propósito real que el de una existencia con fecha de caducidad.
A partir de estas conclusiones podríamos entender las ideas de Nietzsche sin tildarlo necesariamente de fascista, pero ese es otro tema del cuál hablaré en el próximo post.
Sin duda alguna hay cosas cotidianas totalmente intrascendentes que se merecen un espacio en nuestras reflexiones, sobretodo si las condiciones son óptimas para escribirlas y compartirlas con aquellos lectores que aprecian el cagarse de risa de las cosas más nimias que te puedan suceder.
Para varios no es desconocido que me he cambiado de casa, y bueno, con todo lo que significa reordenar y mudarte, pero lo mejor es acoplarse a aquellos nuevos elementos que van a ser parte de tu cotidianidad desde el momento en que llegas a tu casa hasta la eternidad (lease con voz de gravedad y solemnidad)
Es así como procederé a relatar la historia de la "Ducha Maligna" ahora por toda la familia conocida como, "La Ducha de Chuck Norris"
Como cada día, despierto radiante como una lechuguita hidropónica a las 6 am para comenzar mi alegre jornada, luego de haber dormido con cuea una hora y tener los músculos medio agarrotados. Entonces saco la ropa del ropero y me voy saltarin cual gacela a darme la ducha del día. Preparado y ya en cueros entro a esa duchita ansiada que básicamente es lo mejor del día (hasta que veo a Oscar y puedo hacerle bulling) cuando abro la llave y de pronto mi cara adormilada, de esas caritas que se ponen cuando estas estítico (constipado pa los compañeros -.-) se transforma en cara de tremendo dolor... Conchasumaaaaadre!!! grito impotente y mi madre me pregunta con voz muy tranquila; ¿te sale el agüita mal hijo? y yo pienso... miren la preguntita.
Le digo: vieja weon, bájale al calefont plis que me estoy quemando Vieja: Ya le bajé hijo cómo te sale ahora el hijo: (con cara de pico) mamá esta wea tiene dos opciones: frío del orto y cuecete vivo.
Entonces decido en un alarde de jovial inteligencia (entiendase que fue una idea totalmente estúpida) terminar de ducharme en lo que se demora en pasar de frío del orto a cuecete vivo =D
es aquí cuando me dije: Roberto, esté será un buen día jijijijijijij lo cierto es que puedo decir con total seguridad que he perdido la sensibilidad del pezón izquierdo gracias a mi amada ducha... "la ducha de Chuk Norris"
(la fofo me la tomaron cuando me duchaba, con una cámara indiscreta, que falta de respeto!! )
"Es mejor desear lo que no tienes a tener lo que no deseas"
¿Cuán cierta es esta aseveración? me he preguntado estos tres últimos días. Aveces renunciamos a aquello que deseamos en pos de tener algo al menos a lo que aferrarnos en un mundo que cada vez más se compone de incertidumbres y erráticos rumbos, de conformismos y de un frenesí por encontrar el equilibrio entre "obtener" lo que anhelamos y "obetenerlo" rápido. Los solitarios como yo, talvez lo sentimos de manera más intensa y sufrimos por seguir aquella convicción en la que concluimos que es mejor no tener nada antes de resignarse a tener aquello que realmente no te satisface al nivel que lo haría "lo otro". Somos soberbios, soñadores, idealistas y presuntuosos, abnegados al punto de la necia terquedad. Pero la ilusión de sentir el calor abrasador de la plena realización del deseo provoca que cualquier otro rumbo que tomemos se vea insípido y cínico. Despues de todo es mejor desear lo que no tienes que tener lo que no deseas.
PS: La frase se la escuché a danny Crane de Justicia Ciega, un rechoncho y exitoso abogado, petulante y narcicista de una serie de medio pelo del FOX, pero la frase da para reflexionar acerca de la conducta autocomplaciente que por estos días pulula por nuestra sociedad.
Hay muchas cosas relacionadas con el amor en las que no creo, como eso del amor a primera vista. Acaso hay alguien que crea en eso? Cielos incluso hay mujeres que lo encuentran romántico. ¿Qué creen que es el amor a primera VISTA? Acaso piensan que el sujeto les VIO la personalidad en un arrebato de genialidad deductiva de unos pocos segundos? Seguro que no señoritas, al menos no conozco hombre alguno que después de una primera “ojeada” a una mujer diga. Rayos camaradas, que ideología tan brillante posee esa señorita incorpórea, lo siento pero me estoy matando de risa (y voy a despertar a mi primo). Lo cierto es que eso del amor esta teñido de los más ridículos ingredientes. Miren que por amor se hacen grandes cosas que según tal o cual prisma podrían catalogarse como las estupideces más enormes de las que somos capaces los humanos. Yo no sé si estoy enamorado, cada mañana me parece estar enamorado de una mujer diferente o de una cosa nueva, como digo siempre, soy un enamorado de la vida, pero anda que eso es propio de un egocéntrico vanidoso como yo, pero no se los recomiendo, lo que funciona para mí es generalmente la fórmula más retorcida.
Lo que sí tengo claro es que hoy y hace muchos meses estoy ridículamente enamorado de una sonrisa, una sonrisa que vuelve a mi mente en los momentos más variados y generalmente inoportunos, quedándome con cara de tonto en muchas situaciones embarazosas. Tengo su sonrisa grabada en la retina y cuando la recuerdo irrumpen en mí unas irrefrenables ganas de poner una canción de Silvio Rodríguez. Soy rarito, pero quien sabe, talvez a ella le gusten o al menos la haga sonreír.
Con la idea de revivir mi blog rondando mi cabeza prendo el pc a las 4 am y mientras veo el brillo de Valparaíso me dispongo a escribir. ¿Qué quiere leer la gente? Es mi primera pregunta, y de rebote me pregunto si el blog es para mí o para ustedes. Mi egocentrismo sugiere que el blog es para mí y por ende debo escribir lo que quiere leer la gente. Que cínica ironía les dejaré leer si me animo a publicar esta idiotez.
Los seres humanos tenemos muchas debilidades y muchos sentimientos oscuros, como por ejemplo el egocentrismo y la vanidad convenientemente citados para el caso. Lo interesante es que los seres humanos como aderezo a nuestra idiotez intrínseca también somos capaces de hacer públicas estas características que me atreveré a llamar “inmorales” y ¿por qué los humanos somos capaces de publicar este tipo de sentimientos?, ¿por qué hoy escribo una especie de confesión de mi calidad de vanidoso y egocéntrico?. Permítanme compartir con ustedes algunos atisbos de mi reciente lectura: “Aurora” de Nietzche, donde este sujeto comienza su “campaña contra la moral”. A decir verdad leer a este filósofo es siempre un placer mezclado con ganas de darle una patada en las bolas.
La sociedad como la conocemos siempre se ha regido por leyes, por la moral constituida por las costumbres, por el culto a lo habitual. Lo diferente a lo habitual ha sido castigado en toda época con distinta intensidad por catalogarse de locura o de meramente malo. Así, los hombres espontáneos han sido víctimas de la persecución más cansina, traicionera y llena de imbéciles autómatas, aterrorizados por una trasgresión a la moral que ellos califican por ende de maldad.
Yo soy lujurioso, vanidoso, egocéntrico, adorador del placer, un sibarita dice mi madre. Otros me han dicho que recibiré un castigo por eso del karma, la verdad es que soy vengativo, rencoroso y una muy mala persona según los cánones sociales. Sin embargo cuando reflexiono acerca de mi propio comportamiento y el de mis pares y amigos y veo el comportamiento sobretodo de aquellos que con tanto furor profesan religiones, corrientes políticas determinadas o ideologías basadas en la moralidad, puedo decir que yo soy sin duda más fiel a mi escala de valores que todos ellos. Jamás he traicionado, extorsionado, asesinado o causado dolor por beneficio propio y bajo el nombre de nadie (entiéndase esta última idea como un ataque directo a los católicos).
¿Es la moral como ordenamiento social la cosa proveniente de las mentes más brillantes o de los corazones más débiles?. ¿Es esto de la moral un intento de dirigir al hombre al desarrollo de su potencialidad máxima o una herramienta de castración para consolar a los limitados?
Quizás la cuna de la moral, la religión, pueda explicarme el por qué de esta autolimitación del hombre. Pero como me dijo un sabio y moralista sacerdote; “la iglesia se vende muy fácil si sabes hablar su idioma”
Creo que tendré que tomar primero unas clases de lenguaje eclesiástico.