Muchos de ustedes conocerán a María Música, sí, la niña del jarro, aquella que empapó a la actual ministra de educación al termino (forzado y unilateral) de una discusión entre el ministerio y nuestros estudiantes sobre la realidad actual de la educación chilena.
Analicemos el simbólico acto de la pequeña; primero debemos aclarar que cualquier forma de violencia debe estar condenada por nuestra sociedad, ya que las bases de la democracia (que dudo que la ministra y la Música conozcan) se ven así amenazadas.
La niña ríe cuando le preguntan el por qué de su agresión, disfruta sus 15 minutos de fama y el acoso de nuestros periodistas que gozan con la farándula que rodea a María Música y la desatinada de su madre, vemos acá un acto no de emancipación del estudiantado, sino un acto de vulgar violencia. Pero pensando más a fondo en lo grave del asunto es que pienso que la culpa no es de María Música, si bien esta fue la que arrojó el agua tenemos a su madre, una persona adulta que debería ser un ejemplo de responsabilidad y sensatez apoyando y justificando el accionar de su hija y aprovechando el circo montado por su pequeña para hacer estúpidas declaraciones en los medios y darse a conocer. Más Aún, la ira crece cuando veo declarar a un remedo de docente, diciendo que la acción de María Música es comprensible en respuesta a la actitud soberbia de la actual ministra. Cuando vemos a alguien que siendo oportunista y circunstancial ataca a su propio gremio desde el núcleo mismo nos asqueamos y nos preguntamos si este sujeto realmente tiene cerebro.
Ahora bien, los docentes de este país, formadores y moldeadores de la materia prima de nuestra nación, no DEBEN, no PUEDEN trabajar codo a codo con una niña de 14 años cuyo recurso es la violencia, no DEBEN, no PUEDEN, bajo ningún concepto justificar las agresiones. Si viéramos al ministerio avalando una acción violentista contra el profesorado, otro gallo cantaría se los aseguro.
Independiente de los coletazos meramente mediáticos que ha traído la orquesta de María Música deberíamos preguntarnos, qué están haciendo tan mal nuestras autoridades para anidar ese sentimiento de frustración y abandono en la población general. No olvidemos que la manifestación de María Música es la concreción del sentimiento de frustración y asqueo de la población general para con nuestro gobierno, una niña de 14 años es menos exitosa en controlar sus impulsos y esto último fue lo que jugó en contra de la Música.
Ya condenamos el ACTO de esta niña, pero condenemos también a aquellos que están provocando esta agitación, los mediocres, los ladrones, los ineficientes, lo atorrantes, es decir, nuestro gobierno. Nuestra Concertación, los espadachines del NO, los mosqueteros de la democracia, lo pobres idiotas que siguen sustentando su proyecto país en la transición a la democracia, pues les comunico señores, la TRANSICIÓN se ha acabado, ya cruzamos a la otra orilla, el asesino Pinochet ya es pasado y ahora no necesitamos capitanes de la emancipación, necesitamos autoridades que sepan dirigir una nación que tiene problemas SERIOS, temas de gran envergadura que no se solucionan con ideales utópicos ni espiritualidades heroicas y hermanables tipo “Band of Brothers”.
Chile tiene una pésima distribución de la riqueza, el modelo liberal está creando resentimiento y enemistad en la sociedad, polarizándola hasta el extremo, y es la educación el punto de partida elegido por este grito social que pide verdadera EQUIDAD, no solo el slogan de “crecer con igualdad” sino una verdadera intervención estatal destinada a establecer una base de equidad social. En este punto es donde nuestras autoridades están fallando, y mientras se siga entendiendo la libertad de educación como un pasaje a la transacción monetaria en base a la venta de la prestación del servicio educacional seguiremos viendo ministros empapados.
El desconocimiento de la responsabilidad estatal sobre la educación de su pueblo es una de las ideas hijas de la dictadura que ha sido amamantada sin recelo por la mama concertacionista. Aquellos que desalojaron al rey de su trono se han dormido en la calidez de su terciopelo. Talvez el agua de María Música sea un llamado a despertarse.
1 comentario:
Me encantó el artículo, sobre todo la última frase, estoy de acuerdo en que se han dormido, definitivamente se han dormido... o ¿nos hemos dormido?
Publicar un comentario