jueves, 28 de febrero de 2008

Perú: Lo malo y Cuzco


Segunda Parte: Tacna

Despertamos algo deshidratados (me pregunto por qué) y luego de bañarnos y tomar un paupérrimo desayuno provisto por el hostal contratamos un taxi que por 2000 pesos chilenos nos llevaría hasta Tacna, este sujeto fue nuestro primer acercamiento con Perú, ya que sin cargo de conciencia puedo decir que su fealdad y su parecido a los malos que se batían con el Zorro en las películas de antaño serían sin duda alguna factor muy común dentro de la población peruana. En fin, pasamos la aduana sin ningún problema, casi rayando en la ligereza por parte de aquellos funcionarios que nos revisaron a nuestra entrada a Perú (verán como la historia cambió cuando quisimos retornar a Chile) y así llegamos luego de un monocromático viaje a nuestro destino: Tacna. Nos bajamos en la plaza de armas al amparo de una preciosa catedral que fotografiamos haciendo gala de nuestra condición de turistas con las cámaras alzadas. Pronto tomamos rumbo hacia el terminal terrestre de Tacna y sacamos pasaje en una línea que nos prometía buses “nuevos”. Luego supimos que “nuevo” en Perú significa de tercera mano. Volvimos a la plaza de armas caminando y a mitad de camino nos sentamos en un parque, del que luego nos fuimos cuando dos chicas llegaron a preguntarnos si no teníamos miedo de esta ahí sentados, después de todo, somos chilenos y si nos ven por ahí sentados como seres humanos normales que se sientan, pues podrían hacernos algo. Seguimos caminando, lo que nos dio tiempo a conocer una ciudad que en realidad no tiene nada de glamoroso, bonito o rescatable… bueno exceptuando la artesanía, la catedral y lo que vendría después; Aníbal. Mientras esperábamos en la plaza de armas mi amigo shurrito tuvo la buena fortuna de conocer a Aníbal, un guía turístico que nos hizo un agradable recorrido por la historia de Tacna mientras visitábamos un campo de batalla, un cementerio, un monumento y un museo. Al volver nos fuimos a lo que sería nuestro mejor momento en Tacna; nos fuimos a almorzar. Es que la comida en Perú merece un sitial muy especial, ya que por 4 soles, lo que serian 680 pesos, nos servimos un almuerzo muy contundente y sabroso, tan sabroso que no importaba que medio restorán nos mirara feo. Así fuimos haciendo hora en una plaza que quedaba atrás de la catedral de Tacna, donde dos niños de “buena familia” jugaban al amparo de la niñera, con clara propiedad y libertad en aquella plaza que nos cobijaba como extraños. Pronto el panorama se volvió más diverso y a la placita llegó un niño pequeño, bastante sucio y andrajoso. Se acercó a nosotros a pedirnos la botella de bebida, no porque quisiera tomar lo que quedaba del contenido (cosa que de todas formas hizo) sino que quería la botella para complementar su conjunto de juguetes. Unos envoltorios de chocolate, una cajita de leche vacía y nuestra botella de Coca-Cola desechable. Alarmado, el menor de la pareja de niños “bien” se levantó, él no tiene derecho a jugar con la basura, es basura y debe ir en el bote- Dijo el niño con una convicción y seguridad intrigante- luego se levantó, fue al lugar donde el niño jugaba y mientras éste recolectaba basura a lo lejos, el rubio niño aprovechaba de llevarse parte del tesoro ajeno y botarlo en un bote de basura que estaba frente a la pileta. La hermana lo increpó; deja esa basura, es del niño y él puede jugar con la basura si así lo desea y tomando con la yema de los dedos el envoltorio de chocolate, se dirigió con expresión de asco a devolverle al niño su juguete, digo su basura. Luego supe que el niño en cuestión se llama Pablo y supe también que de sus padres no tenía pista, lo supuse más bien por la cara de perplejidad que puso cuando la niña le preguntó donde estaban sus papás. En fin, la espera se hacia más corta entre esta escena y nuestras discusiones sobre filosofía, acerca de si los cambios nacían del individuo, o de la sociedad en su conjunto. Pronto nos dieron las 6 y decidimos tomar un taxi hacia el terminal terrestre donde tendríamos que esperar dos horas más a que nuestro bus partiera.

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